¿Vale la pena ser un programador?

La programación es como aprender un idioma que sirve para dar instrucciones precisas, a un dispositivo electrónico, de cómo se debe ejecutar una tarea específica. Estas instrucciones se denominan programa informático, aplicación o software.  La persona que se dedica a crear programas informáticos es un programador o un desarrollador de software.

Parafraseando a Shakespeare «Ser o no ser, esa es la cuestión»

Esta frase, del monólogo de Hamlet, indaga sobre cómo se debe afrontar la vida y el destino, apartando la tentación de las salidas fáciles y aceptando la realidad tal y como es.

Según lo anterior esbozaré mis argumentos sobre las ventajas de ser un desarrollador de software. En otra entrada compartiré las desventajas. Como me dijo una amiga: “Nada es perfecto, ni un príncipe azul; yo fui muy afortunada, conseguí uno, pero resultó no ser el tono de azul que buscaba”. Quizá esto pueda ayudarle a dilucidar la cuestión de ser o no ser programador.

Es una profesión retadora y poderosa cuyo activo es su mente. Hay que enfrentar un sinnúmero de problemas y diversas necesidades que resolver en un mundo VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). Un programador tiene el poder de crear, de transformar una solución imaginaria en un producto de software. La creatividad es esencial. Hay que pensar y no hay tiempo para el aburrimiento porque siempre hay cosas nuevas. El aprendizaje es permanente y ofrece niveles importantes de satisfacción y sentido de logro cada vez que se hace realidad una idea pertinente y oportuna, gracias a su capacidad intelectual.

El oficio de la programación tiene una proyección increíble, un futuro promisorio. Hay muchas posibilidades de empleo, de trabajo autónomo (freelancer) o de emprendimiento. El desarrollo tecnológico actual genera constantemente necesidades de nuevos productos y servicios alrededor de la informática. El campo de acción es amplio y suficiente tanto en tecnología existente como en tecnologías emergentes. Por mencionar sólo una pequeña muestra: Internet de las Cosas (IoT), Inteligencia Artificial (AI), robótica, data science, machine learning, virtualidad (realizar actividades deslocalizadas y atemporales de forma remota), biotecnología, micro y nanotecnología, tecnologías inalámbricas y energéticas, entre otros, además de los sectores tradicionales de los negocios, gobierno, salud, educación, demografía, bienestar, desarrollo humano, telecomunicaciones, transporte, y logística. ¡Qué lista! Más larga que los útiles escolares de un niño de preescolar y eso ya, es mucho decir.

La programación también es un arte. Implica creatividad, innovación y lógica. Es otra forma de expresar su talento y contribuir a escribir el futuro a partir de necesidades presentes. La programación le hará sentir importante porque además de consumir tecnología aporta su grano de arena en la creación y transformación de la misma. Nada está inventado. Su trabajo, bien hecho, contribuirá al bienestar de la humanidad con un alcance sin fronteras. No hay límites. Es una profesión fértil para la manifestación de la individualidad, en donde cada quien puede hacer las cosas de varias maneras, pero no de cualquier manera. Cada obra es un producto sui géneris que lleva la impronta del oro gris de su autor.

Otra ventaja es que no se requiere necesariamente una educación formal (una carrera universitaria) para ser un buen programador, aunque si es deseable por la formación y la persona en la que se convierte en el proceso. Me refiero a que un médico cirujano no puede ejercer su profesión sin un título profesional expedido por una institución de educación formal oficialmente reconocida y sin su respectiva licencia de idoneidad o tarjeta profesional vigente. A un programador, en cambio, se le permite aprender a partir de prueba y aprendizaje; si la aplicación se le muere la pueda revivir de muchas maneras corrigiendo los fallos. Si a un médico se le muere el paciente no hay formateo ni reinicio que lo resucite.

Hay muchos recursos para aprender a programar, muchos de ellos gratis. Un programador actualmente solo necesita un computador o dispositivo y conexión a Internet y listo. Un océano de posibilidades para aprender durante toda la vida como blogs, videos, tutoriales, libros digitales, cursos, plataformas digitales de aprendizaje, cursos en líneas masivos y abiertos (MOOC) que son ofrecidos por las mejores universidades del mundo, etc.

«La formación en informática no puede convertir a nadie en experto programador, de la misma forma que estudiar pinceles y pigmentos no puede hacer a alguien un experto pintor»

Eric Raymond

En resumen, son múltiples las ventajas de ser un desarrollador de software. Una profesión creativa, multicolor, con mucho futuro, muy requerida, nada aburrida, con una diversidad de campos de aplicación y que es muy demandada. No recuerdo conocer a un programador que ame su profesión y haya estado desempleado por mucho tiempo.

Comparte y difunde

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.