Actuar y vencer a pesar del miedo al fracaso

No te conozco, al menos no aún. Pero quizá con alto grado de certeza, como ser humano que eres, luchas cada día no sólo por sobrevivir sino por ser buena persona, prosperar, ser feliz y contribuir a mejorar el mundo.

A la gran mayoría de nosotros nos gustaría liberar al mundo de sus problemas, convivir en paz y tener vidas con sentido.

¿Entonces por qué no lo intentamos?

Una razón poderosa e intimidante es porque el esfuerzo parece demasiado grande y no estamos seguros de lograrlo. En otras palabras, por miedo a fracasar.

Cuando te enfrentas a grandes metas, proyectos u oportunidades este temor te puede inhibir, te paraliza y no te deja entrar en acción. Algunas veces este temor te puede motivar al éxito por las consecuencias negativas de no lograr lo que te propones y necesitas. Dicho de otra manera, lo haces por el miedo al garrote (castigo) y no por la zanahoria (el logro, la satisfacción, la recompensa).  Por ejemplo, continuar en un trabajo que no te satisface, en el que te sientes infeliz, pero continúas en él porque hay que llevar pan a la mesa familiar.

«La gente piensa que el éxito es lo opuesto al fracaso, pero la verdad es que ambos son partes del mismo proceso»

Roger von Oech

Por ello tienes que superar ese miedo que, en últimas padecemos todos. No es negarlo, es afrontarlo. Por ello te animo a que asumas riesgos y te autorices a ti mismo a cometer errores para que puedas levantar el vuelo.  Debes imponerte la cultura de no querer fracasar, pero aprendiendo a asumir la realidad de quealgunas cosas saldrán mal.

Te invito que busques ser la mejor persona posible y para ello no tienes que temer al fracaso. No pasa nada con fracasar, sigue aprendiendo, encuentra una montaña más alta que escalar y lleva contigo a los demás.

Cambia tu actitud frente al fracaso, él es un maestro necesario para tener éxito. Ve al fracaso como un retraso pasajero en el camino hacia tus metas, cada bache, cada obstáculo, cada desvío enfréntalo con decisión y confianza. Si sabes a dónde te diriges serás imparable. Sólo tú te puedes detener a ti mismo.

«El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo»

Winston Churcill.

Sí. Tu peor enemigo eres tú. Tu voz interna te debilita, te limita y te dice constantemente que corres peligro, que no puedes, que no te alejes, que te quedes en zona segura.  Reconoce el miedo, pero no le hagas caso. Si pones atención a esa voz, a tu pasado, te auto saboteas.

De ahora en adelante, calla a tu crítico interior. Reconoce que tener miedo al fracaso es tenerte miedo a ti mismo. Triunfa, no por temor al fracaso sino porque quieres ser mejor de lo que jamás pensaste que podrías serlo.

¿Vale la pena ser un programador?

La programación es como aprender un idioma que sirve para dar instrucciones precisas, a un dispositivo electrónico, de cómo se debe ejecutar una tarea específica. Estas instrucciones se denominan programa informático, aplicación o software.  La persona que se dedica a crear programas informáticos es un programador o un desarrollador de software.

Parafraseando a Shakespeare «Ser o no ser, esa es la cuestión»

Esta frase, del monólogo de Hamlet, indaga sobre cómo se debe afrontar la vida y el destino, apartando la tentación de las salidas fáciles y aceptando la realidad tal y como es.

Según lo anterior esbozaré mis argumentos sobre las ventajas de ser un desarrollador de software. En otra entrada compartiré las desventajas. Como me dijo una amiga: “Nada es perfecto, ni un príncipe azul; yo fui muy afortunada, conseguí uno, pero resultó no ser el tono de azul que buscaba”. Quizá esto pueda ayudarle a dilucidar la cuestión de ser o no ser programador.

Es una profesión retadora y poderosa cuyo activo es su mente. Hay que enfrentar un sinnúmero de problemas y diversas necesidades que resolver en un mundo VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). Un programador tiene el poder de crear, de transformar una solución imaginaria en un producto de software. La creatividad es esencial. Hay que pensar y no hay tiempo para el aburrimiento porque siempre hay cosas nuevas. El aprendizaje es permanente y ofrece niveles importantes de satisfacción y sentido de logro cada vez que se hace realidad una idea pertinente y oportuna, gracias a su capacidad intelectual.

El oficio de la programación tiene una proyección increíble, un futuro promisorio. Hay muchas posibilidades de empleo, de trabajo autónomo (freelancer) o de emprendimiento. El desarrollo tecnológico actual genera constantemente necesidades de nuevos productos y servicios alrededor de la informática. El campo de acción es amplio y suficiente tanto en tecnología existente como en tecnologías emergentes. Por mencionar sólo una pequeña muestra: Internet de las Cosas (IoT), Inteligencia Artificial (AI), robótica, data science, machine learning, virtualidad (realizar actividades deslocalizadas y atemporales de forma remota), biotecnología, micro y nanotecnología, tecnologías inalámbricas y energéticas, entre otros, además de los sectores tradicionales de los negocios, gobierno, salud, educación, demografía, bienestar, desarrollo humano, telecomunicaciones, transporte, y logística. ¡Qué lista! Más larga que los útiles escolares de un niño de preescolar y eso ya, es mucho decir.

La programación también es un arte. Implica creatividad, innovación y lógica. Es otra forma de expresar su talento y contribuir a escribir el futuro a partir de necesidades presentes. La programación le hará sentir importante porque además de consumir tecnología aporta su grano de arena en la creación y transformación de la misma. Nada está inventado. Su trabajo, bien hecho, contribuirá al bienestar de la humanidad con un alcance sin fronteras. No hay límites. Es una profesión fértil para la manifestación de la individualidad, en donde cada quien puede hacer las cosas de varias maneras, pero no de cualquier manera. Cada obra es un producto sui géneris que lleva la impronta del oro gris de su autor.

Otra ventaja es que no se requiere necesariamente una educación formal (una carrera universitaria) para ser un buen programador, aunque si es deseable por la formación y la persona en la que se convierte en el proceso. Me refiero a que un médico cirujano no puede ejercer su profesión sin un título profesional expedido por una institución de educación formal oficialmente reconocida y sin su respectiva licencia de idoneidad o tarjeta profesional vigente. A un programador, en cambio, se le permite aprender a partir de prueba y aprendizaje; si la aplicación se le muere la pueda revivir de muchas maneras corrigiendo los fallos. Si a un médico se le muere el paciente no hay formateo ni reinicio que lo resucite.

Hay muchos recursos para aprender a programar, muchos de ellos gratis. Un programador actualmente solo necesita un computador o dispositivo y conexión a Internet y listo. Un océano de posibilidades para aprender durante toda la vida como blogs, videos, tutoriales, libros digitales, cursos, plataformas digitales de aprendizaje, cursos en líneas masivos y abiertos (MOOC) que son ofrecidos por las mejores universidades del mundo, etc.

«La formación en informática no puede convertir a nadie en experto programador, de la misma forma que estudiar pinceles y pigmentos no puede hacer a alguien un experto pintor»

Eric Raymond

En resumen, son múltiples las ventajas de ser un desarrollador de software. Una profesión creativa, multicolor, con mucho futuro, muy requerida, nada aburrida, con una diversidad de campos de aplicación y que es muy demandada. No recuerdo conocer a un programador que ame su profesión y haya estado desempleado por mucho tiempo.